
Ésta es la prueba gráfica de la ignominia y la crueldad regia. En posición de haber obtenido un premio de mus, ambos elementos se muestran orgullosos frente a un elefante masacrado. La web que reproducía ésta y otras instantáneas ha sido velozmente bloqueada, lo que demuestra a las claras el anacronismo e incompetencia del enorme aparato de control de medios adscrito a la Corona. Cerrando páginas en internet o movilizando a la judicatura para secuestrar revistas de los kioscos ya no se puede evitar la propagación de la información, mas al contrario se despierta la curiosidad por lo censurado y produce, por tanto, un efecto multiplicador incontrolable. No nos encontramos en tiempos del abuelo Alfonso XIII que, precisamente, tuvo que salir disparado tras el masivo levantamiento ciudadano tal día como hoy de 1931, tras la victoria electoral de partidos republicanos en la mayoría de capitales de provincia. Esto sucedió, precisamente, por desarrollar una actitud tan borbónica como es el desentendimiento de sus responsabilidades públicas, intercambiándolas sin reparo por prácticas tan funestas como asesinar furtivamente a todo mamífero que se cruce en el camino de la crueldad.
Además de la legendaria memoria de los elefantes, recientes estudios neurológicos han demostrado su capacidad de autoconsciencia, reconociéndose a sí mismos, lo que resulta una habilidad cerebral nada común en el reino animal. De igual manera, es casi exclusivo de su especie el desarrollo de actividades colectivas de duelo alrededor del miembro fallecido, que suele recorrer la distancia necesaria para poder perecer en los enclaves que entienden adecuados en función de su experiencia vital, lo que prueba un innegable entendimiento de la muerte y sus consecuencias. Poseen, por otra parte, la estructura de un lenguaje más o menos sofisticado, pudiendo reconocer la llamada de más de cien congéneres distintos, aún a pesar de haber transcurrido un largo plazo temporal sin haber existido contacto entre ellos.